Rondando por internet en busca de cuentos infantiles, uno seguro encuentra artículos que expresan de forma terrorífica que los cuentos clásicos que todos conocemos son muy oscuros, crueles y viles en su versión original. Nos comentan ideas mórbidas, como que Cenicienta asesinó a su madre o que Caperucita Roja era en realidad violada por un hombre que apodaban "El Lobo Feroz", cosas de ese estilo. Pero la verdad es que todo eso no son más puras patrañas para intentar perturbar a la gente, ideadas por mentes simplemente enfermas.
Es cierto que muchos de los cuentos que conocemos han tenido detalles editados a lo largo de todas sus adaptaciones, muchos de nosotros los vimos por primera vez en animaciones u obras de teatro, no en libros sin dibujitos. Pero esas alteraciones se han hecho más que nada por necesidad, ya sea por la época en que fueron adaptadas o simplemente porque ciertas cosas no es posible ponerlas tal cual a la hora de animarlas o actuarlas. Los mayoría de estos cambios son detalles insignificantes, las ideas primordiales de las historias han permanecido casi intactas.
Las películas de Disney son las versiones más reconocidas de muchos cuentos clásicos. Disney siempre ha sido conocido por suavizar detalles en sus adaptaciones, eso es innegablemente cierto, pero eso no quiere decir que los cambios hayan sido tan drásticos. No es como si hubieran convertido historias de terror en historias infantiles.
Por mostrar un ejemplo, he aquí la historia de Blancanieves tal cual fue recopilada por los hermanos Grimm; la versión que se puede considerar "la original", puesto que es la versión escrita más vieja que se conoce. Disney se basó precisamente en este cuento. Hubo muchos cambios, sí, empezando porque el título era originalmente "La Pequeña Blancanieves" y no "Blancanieves y los siete enanos". Sin embargo, leyéndola podrán observar que la historia no es ni más oscura ni más terrorífica que la adaptación de Disney.
LA PEQUEÑA BLANCANIEVES
Había una vez, en pleno invierno, una reina que se dedicaba
a la costura sentada cerca de una ventana con marco de ébano negro. Los copos
de nieve caían del cielo como plumones. Mirando nevar se pinchó un dedo con su
aguja y tres gotas de sangre cayeron en la nieve. Como el efecto que hacía el
rojo sobre la blanca nieve era tan bello, la reina se dijo.
-¡Ojalá tuviera una niña tan blanca como la nieve, tan roja
como la sangre y tan negra como la madera de ébano!
Poco después tuvo una niñita que era tan blanca como la
nieve, tan encarnada como la sangre y cuyos cabellos eran tan negros como el
ébano.
Por todo eso fue llamada Blancanieves. Y al nacer la niña,
la reina murió.
Un año más tarde el rey tomó otra esposa. Era una mujer
bella pero orgullosa y arrogante, y no podía soportar que nadie la superara en
belleza. Tenía un espejo maravilloso y cuando se ponía frente a él, mirándose
le preguntaba:
¡Espejito, espejito de mi habitación! ¿Quién es la más
hermosa de esta región?
Entonces el espejo respondía:
La Reina es la más hermosa de esta región.
Ella quedaba satisfecha pues sabía que su espejo siempre
decía la verdad.
Pero Blancanieves crecía y embellecía cada vez más; cuando
alcanzó los siete años era tan bella como la clara luz del día y aún más linda
que la reina.
Ocurrió que un día cuando le preguntó al espejo:
¡Espejito, espejito de mi habitación! ¿Quién es la más
hermosa de esta región?
el espejo respondió:
La Reina es la hermosa de este lugar,
pero la linda Blancanieves lo es mucho más.
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